No esta muerto quien pelea

A pesar de todo el Suquía va

Por Pablo L. Nicolini

Quienes vivimos en la ciudad de Córdoba no tomamos real dimension de la importancia del río Suquía. Quizas por eso le inflinjimos tremendo castigo arrojandole toda clase de desechos, tanto solidos como liquidos. 
Sin embargo para los que practicamos la pesca, un río pescable a cuadras de la casa puede ser un recurso precioso, que merece ser cuidado. Y amigos el Suquía es muy pescable. A lo mejor esto le llegue como una sorpresa pero hay sectores en que se puede practicar la pesca de especies mas relacionadas con otras aguas. 
Seguramente Ud ha visto a gente de la zona pescar bagres o mojarras, pero no es tan 
conocido que tambien se obtienen buenos dientudos, tarariras y hasta carpas!.
Si bien la gente habitualmente asocia el río con contaminación, la vida se abre paso y en las aguas de nuestro vapuleado río se puede observar de la mejor manera esta realidad incontrastable. Mi actividad cotidiana me lleva periodicamente a caminar por la costanera al atardecer y he podido observar de esta manera que el rio le brinda un hogar a especies que uno no esperaria hallar allí, desde aves, hasta roedores, pasando por reptiles. Todos escondidos bajo nuestras narices, ignorados y quizas por eso a salvo de nuestra estupidez.

La especie mas asociada al río es quizas el bagre o moncholo (pimelodus albicans) un pez bastante comun en las zonas mas profundas del Suquía, y bastante castigado por la gente de la zona, que los pesca por el alimento. Como con todos los bagres, los pescadores cordobeses suelen tenerlos a menos pero es un pez de una rara lucha si se lo pesca con equipos livianos. Como gusta de aguas ligeramente correntosas suele dar corridas bastante potentes y no se entrega rapidamente. Me ha tocado en suerte sufrir hasta cortes por algunos ejemplares particularmente grandes de moncholos. Ni hablar de la maravilla que es ver en la primavera ver los grandes cardumenes, desplazandose aguas arriba, centenares en numero, como desmintiendo que el río esta muerto. 

La mejor forma de capturarlos es con un sencillo equipo de flote (aunque es mas común que se intente su pesca con aparejos de fondo), de un anzuelo y como carnada se puede usar casi cualquier cosa, desde lombriz, pasando por miga de pan hasta mojarra, lo que lo ubica como un pez fundamentalmente oportunista. La mejor hora para sacar los grandes (habitualmente 1 kilo pero puede haber sorpresas muy lindas) es al atardecer, la noche es buena para su pesca, como con todas las especies de cuero pero no tanto para el pescador, por los obvios riesgos de la zona. 
Las caracteristicas de la alimentacion de estos peces los haria suceptibles de ser capturados con mosca, pero es una pesca que todavia no pude realizar y me queda pendiente.

Los que si he podido obtener con moscas son dientudos (oligosarcus jenynsi) y es una pesca extremadamente entretenida. Este pez, es un predador nato, su cuerpo alargado y achatado le da una veloz natación y la dentadura de largos caninos esta hecha para aferrar peces mas pequeños . 
Si bien los tamaños más comunes en el Suquía estan entre 10 y 15 cms es un pez que puede alcanzar hasta el doble de esa longitud. Como es de habitos solitarios no es frecuente capturar muchos ejemplares en la misma jornada o en el mismo lugar, pero es bastante sencillo ubicar sus lugares favoritos,  ya que se los suele observar en lugares rodeados de vegetacion y con corriente, dado que necesita de buena oxigenación. 
Una caracteristica muy particular es la atracción que le genera el naranja y el rojo, peculiaridad que es muy bien aprovechada por quienes desean intentar capturarlos con artificiales. 
Personalmente para capturarlos ato 2 variantes de moscas con abundancia de rojo y naranja, una copper john con cabeza roja y caddies de abdomen del mismo color. Tambien es posible capturarlos con señuelos, especialmente con pequeñas giratorias plateadas vestidas con pelos o plumas. Capturarlos con carnadas es infrecuente porque generalmente no son un blanco especifico del pescador. Suelen picar en los aparejos preparados para los bagres o las tarariras y por lo general no son atrapados en esas circunstancias. 

dientudo del Suquia




Otra especie que se ha vuelto muy popular para los cordobeses es la tararira (hoplias malabaricus), tanto que el San Roque suele ver legiones de 
pescadores intentando capturarla, sobre todo en lugares clave como el Arroyo Mojarras. 




Desde hace unos pocos años ni siquiera es necesario viajar los escasos kilometros que nos separan del arroyo, ya 
que el vilipendiado Suquía las alberga, muy buenas y en buenas cantidades. La salvedad es que aquí no tiene las mismas costumbres que en otras partes, quizas porque los sectores calmos y de escasa corriente suelen transformarse en natatorios en la epoca veraniega. Es por eso que las tarus del río prefieren sectores bajos y con buena vegetacion, lo que en el Suquía suele significar correntosos. Este ultimo año, por algun motivo que se me escapa hubo una explosión demografica en la población de tarus y el río esta plagado de pequeñas hoplias de entre 15 y 20 cms, que si uno se sienta muy quieto en cualquier orilla puede observar navegando entre escondites. Las tarus mas grandes tambien estan pero su numero no es tan elevado y no suelen sobrevivir hasta el otoño porque no soy el único que las pesca lamentablemente. Lo malo es que algunos las capturan y las matan sin aprovecharlas, arrojando al río los tristes despojos. 

La mejor forma de capturarlas, por los lugares que frecuentan, es con carnadas naturales y equipos de flote, o mejor aún con señuelos de superficie. La ventaja que presentan sobre otras tarariras, al menos en mi cabeza señuelera es que puedo seguir pescandolas con artificiales hasta bastante avanzado el otoño y si bien es dificil eludir las chiquitas, las mas grandes están y se encuentran todavia. 
Si bien en primavera pican todo el día, en estos dias es mas complicado moverlas y ni hablar de capturarlas con artificiales, aunque este modo casi seguro implica obtener un buen ejemplar cuando se tiene exito. Las caracteristicas ambientales exigen, como decía mas arriba emplear señuelos de flote y una tecnica sorprendentemente depurada para no perder los escasos ataques que se producen en otoño. El señuelo que se ha llevado los laureles en mis ultimas salidas ha sido el plop de Del n°2 en amarillo y rojo, pero siempre haciendo pausas algo mas largas entre tirones, las tarus en esta epoca están algo lentas.

Me queda por mencionar 2 especies altamente deportivas más, pero dado que son muy esquivas no tengo fotos recientes de ellas y por ende no voy a extenderme en su tratamiento. La primera ya la mencione mas arriba y es la carpa (ciprinus carpio), el Suquía tiene varios sectores favorecidos por este ciprinido que, en este y todos los ríos se comporta algo diferente de lo que nos acostumbra en los lagos. Los lugareños que son quienes intentan su pesca mas comunmente las capturan con pan amasado y por lo general con lineas de flote extremadamente sensibles. Suelen habitar los pozones mas profundos del río, casi invisibles e ignoradas y por ende alcanzan tamaños importantes. Mi primer dato de carpas en el Suquía lo obtuve de un carnicero de Alberdi, que me contó que dos jovenes le llevaron una carpa sacada en la zona para que la pesara: el animal acusó 9kg! 
La otra especie que se puede intentar, aunque muchos la ignoran, es la palometa o chanchita (autraloheros facetum). Este pecesito es extremadamente luchador si
 se lo captura con elementos ultralivianos y puede alcanzar sus buenos 20 cms de largo, aunque cualquier ejemplar de mas de 10 ya es una buena pieza. Si bien se lo suele capturar intentando obtener mojarras, toma muy bien artificiales, especialmente las moscas.
Aunque su pesca especifica es bastante dificil ya que es sumamente desconfiado y asustadizo excepto cuando esta cuidando su nidada, momento en que suele ser hasta temerario, sabiendose de ejemplares que espantan tarariras con sus atropelladas, pero es una de las especies autoctonas mas calificadas cuando se la obtiene con mosca.

Estimados lectores, los peces y el rio que habitan, están a nuestros pies desde siempre, si aportamos nuestro granito para cuidarlos, nos pueden dar satisfacciones por muchos años. Protejamos este río que es la vida de la ciudad, por nosotros y las generaciones futuras.