Cruz del eje... desde el paredón.


Continuando nuestro recorrido y “a pulso” de un tradicional pesquero.

Por: Pablo Luis Pfeiffer


Si por un momento nos proponemos la misión de pensar en uno de esos pesqueros en donde nuestra disciplina se desenvuelve de costa, y que reúna a cientos de pescadores, uno al lado del otro en franca armonía… sin lugar a dudas que para muchos pescadores la respuesta inmediata va a ser el tradicional “paredón” del Embalse Cruz del eje.

El Embalse Cruz del eje fue inaugurado en el año 1944  y constituye un verdadero referente histórico de la práctica de nuestra disciplina en Córdoba. Sus aguas atesoran grandes cardúmenes de pejerrey, carpas y desde hace unos años tarariras… incluso fue objeto de un plan de introducción del dorado en sus aguas, lamentablemente sin que el tigre de los ríos logre reproducirse con eficacia.

Nuestro breve relevamiento tuvo lugar el primer jueves 2/06/2011, me encontré en el lugar con mi amigo Damian Fernandez quién venía visitando el pesquero, y la idea era hacer una pesca en un par de horitas, a la siesta, mientras ambos hacíamos un breve intermedio en la actividad laboral de un día de semana. Nada mejor que recargas pilas de esta manera… caña en mano.

Arribamos al pesquero cerca de las 15 hs de una tarde agradable con el clima templado que siempre propone nuestro norte cordobés a pesar de estar en junio

De inmediato me sorprendió la gran cantidad de gente que iba arribando al pesquero, casi parecía una jornada de fin de semana, muy concurrido el lugar… y lo segundo que me llamó la atención es lo bajo que se encuentra el dique, cuestión preocupante para la ictiofauna del lugar y la siempre presente posibilidad de algún suceso poco feliz fruto de la falta de oxigeno en el agua que la sequía trae aparejado, no solo en este espejo, y que muchas veces conlleva mortandad de alguna especie ictícola.

De inmediato me di cuenta que la modalidad de pesca no era la que acostumbramos a usar en otras ocasiones… ni una boya en el agua se veía, a lo largo de todo el paredón, “al tacto, a fondo, y lanzando lo mas lejos posible” fue la indicación de un lugareño.

Al principio la pesca no fue fácil ya que no dábamos en la tecla con el elemento a utilizar, mi equipo de fondo estaba con su primer brazolada muy cerca del plomo, y los piques solo se verificaban con el segundo anzuelo de arriba... es así que fuimos modificando nuestros elementos de pesca, le buscamos la vuelta con la tozudez típica de todo buen pescador, y al final dimos en la tecla de lo que estaba funcionando, al principio con ejemplares muy chicos, hasta que luego comenzaron a salir un poco mas grandes.

Si bien estamos hablando de pesca en la modalidad “al tacto o a pulso” en ocasiones no podíamos dejar de lado nuestra visión sobre el elemento, el pique era tan sutil que no lograba verificarse con claridad. Es así que la solución fue observar detenidamente el nylon, ya que si el ejemplar era grande obviamente lo íbamos a sentir, pero si era muy chico solo acusaba su presencia al mover de lugar el monofilamento.

Realmente algo extraño lo que describo, ya que como todo pescador sabe, el sentido de la pesca al tacto es otro, y normalmente se da un pique firme fruto del frenesí alimentario de los peces que compiten por la carnada sin revisar mucho el engaño. Acá la cosa cambia, no había tal circunstancia de frenesí, muy por el contrario el pique era bastante selectivo, suave, y no solo debíamos recurrir a estos métodos visuales para evitar que se enganchen los juveniles al pegar un cañazo, sino que tal circunstancia nos daba aviso del pique y de la eventual pérdida de nuestra carnada.

Por desgracia, esta selectividad no era compartida por todos los pescadores colegas, lamentablemente se sacrifican muchos pequeños ejemplares, muchos de los cuales podrían dejar pasar al tomar en cuenta estas medidas, Solo con no levantar la caña cuando se verifica un pique demasiado sutil y otras como la utilización de un anzuelo un poco mas grande por ejemplo.

En fin… a veces el instinto y la ansiedad nos traiciona, y no queremos crucificar a los que piensan distinto, mas en un dique donde tal vez la gran presencia de juveniles de peje hace que sacar un poco de estos pequeños pescaditos, respetando la cuota, no sea un daño y permita la existencia de ejemplares mas grandes. Al menos esto dice la mitad de la biblioteca, ya que otros afirman (opción mas razonable en mi opinión) que el problema del pejerrey en este dique es una cuestión genética… generada por la gran superpoblación de peces viviendo en un espacio reducido (teoría del enanismo) sin cambio de sangre como decimos en la jerga, sin incorporación de nueva genética… cosa que recién se hizo el año pasado por intermedio de la introducción de peces de otros espejos y la siembra de ejemplares de la estación hidrobiológica de Chascomus.  

Con respecto a la carnada… como siempre ocurre el camarón vivo le saca mucha ventaja a otros cebos como la mojarra, tosqueros o el mismo camarón cocido, solo el asticot se compara en eficacia aunque ese día no lo utilizamos, ni vimos a nadie hacerlo.  

Por último:  

Recordemos que el cupo máximo de extracción de pejerrey en el dique es de 100 ejemplares (establecido por la Secretaría de Ambiente Córdoba) y que desde el paredón no vamos a poder sacar grandes pejerreyes, cosa que embarcado podemos lograr con el equipo adecuado. Pero si lo que busca es una opción económica, con diversión asegurada… le aconsejamos no deje de visitar este pesquero.

Hasta la próxima…