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Viaje de pesca al Rio de la Plata (un cordobés perdido en el rio de la plata) Por: Daniel Simari Integrantes de la excursión: Claudio (el master), Fabián (el colorado) y Daniel (el intuitivo) La tardecita previa al día de salida, hicimos la compra de combustible (cantidad no acostumbrada para nosotros , luego entenderíamos el porqué) y de las mojarras en el conocido negocio del viejo pacú (Ing. Maswich), cercano a nuestro punto de partida, esa misma noche nos acercamos a la guardería ubicada en Villa la Ñata, que si bien ya conocemos de esos enormes galpones con cientos de embarcaciones apiladas, nunca deja de sorprendernos, se dejo la embarcación (trucker de 6,30 mt con motor Suzuki 90 hp) en el agua presta para la salida a la mañana siguiente bien temprano, dejando por supuesto descargado el combustible (120 lt) y las mojarras; Luego de pernoctar en la localidad de Benavides en la casa de nuestro anfitrión, Eduardito, temprano a la mañana (6 hs) emprendimos la navegación, saliendo por el dique lujan hasta el canal Arias, cruzando primero uno de los ríos más importantes, Paraná de las palmas, la idea era navegar por los canales y arroyos evitando sobre todo el Rio de la Plata propiamente dicho, para acortar el trayecto y evitar las marejadas que allí existen normalmente, continuamos por el canal Arana hasta encontrar el arroyo el Naranjo, subiendo por este hasta la desembocadura de del guazú (Paraná Guazú), justamente allí se encontraba nuestro lugar de alojamiento, después de 1. ½ hs de navegación descargamos todos los bártulos en la habitación, y casi de inmediato nos embarcamos nuevamente para comenzar la pesca, con la adrenalina a full y para calmar la ansiedad hicimos las primeras pruebas sobre el Guazú , el primer pique¡¡¡¡¡ un dorado de casi dos kg que estropeo por completo la línea de nuestro amigo porteño, otro pique otro dorado más chico, la gran actividad de esta especie hizo que nos corriéramos de inmediato a nuestro destino de pesca planificado, Rio Uruguay, sobre la costa del país vecino, en este primer día remontamos en Rio Uruguay hasta casi Nueva Palmira (Uruguay) luego de pasar por la desembocadura del Bravo, con viento norte de intensidad moderada, empezamos la pesca , las líneas elegidas fueron de tres boyas con bigotera, de color rojo o anaranjado previendo el sol de frente que nos esperaba, y la línea de nuestro amigo porteño con varias boyas yo-yo (5) de diferentes colores… (Todo un personaje) y el colorado probo con paternóster, las respuestas fueron de inmediato, quizá los portes no eran lo que fuimos a buscar pero la diversión era absoluta, para los amantes de la pesca a flote gareteando, esto es el paraíso!!!!!!!
Por supuesto que mezclado con los junqueritos (pejerrey chico) empezaron a aparecer los medianos y algún grandecito que sube la emoción al máximo ver como esos torpedos pelean llevando las líneas de un extremo al otro, muchas veces provocando enredos con la línea de tu vecino; Lo diferente de este año a comparación de los anteriores es que el pique no es ese pique voraz tan característico de esos pejes, sino que es un pique medio ¡pavo! (para no utilizar el término exacto y poco académico que usamos y que también comienza con P) Como decimos nosotros, cabe destacar también el estado de los pescados es muy bueno, gorditos (cosa no tan común) ,y para reforzar las apreciaciones anteriores es que notamos gran cantidad de mojarras sobre todo alrededor de la ceba puesta en el bote (aceite de pescado) cosa que no nos extrañó ya que la temperatura del agua era todavía entre los 16° (a la mañana) a 18° (a la tarde), teniendo en cuenta todo esto es que empezamos a probar suerte mas sobre el medio del rio, donde hay más profundidad, (cosa no común, éramos los únicos en este lugar) los piques fueron mucho menos pero los portes buenos, hasta que Claudio pudo sacar un peje de gran porte , esos que el año pasado sacamos varios,
luego de una intensa jornada volvimos al hospedaje, un hermoso lugar sencillo pero bien cuidado, una típica construcción isleña con galería y algunas habitaciones con baño compartido, todo muy limpio y bien mantenido, por supuesto que comimos el asado en un hermoso quincho comunitario de grandes dimensiones, el día siguiente la pesca la desarrollamos también en el Rio Uruguay pero hacia el otro lado, desde la desembocadura del Correntoso casi detrás de la isla Martín García hasta frente de Carmelo (Uruguay) pasando por la isla juncal , la pesca fue similar al día anterior con menos de viento, es quizá por eso que las líneas tramposas funcionaron mejores y por supuesto las brazoladas sin nada de lastre , los portes similares a la anterior jornada sin ninguna sorpresa, el calor seguía en aumento, después de terminar la jornada de pesca del peje (17 hs, )volviendo por el guazú despuntamos el vicio probando algunos tiros de bait cast con diferentes señuelos para los dorados, sin suerte por mas que se veía actividad de esta especia, para terminar la jornada con todo nos quedamos casi frente al hospedaje (costa entrerriana) a la salida de un arroyo a probar a fondo para las especies de cuero, y de paso apreciar el atardecer en el río, concluimos con la captura de algunos amarillos de gran porte algún pati y un bagre de gran tamaño (3 o 4 kg), esa noche con una temperatura inusual para la época, decidimos hacer una fritanga afuera en un asador (en el hospedaje) a la orilla de río, quedándonos a comer también al aire libre, esto nos hacía presagiar que el pronóstico que habíamos visto se iba (cambio de tiempo) a cumplir y al otro día tendríamos lluvia, por esa razón temprano, al día siguiente emprendimos regreso, ya con todo cargado y con el mínimo de equipo de pesca presto, comenzamos el regreso esta vez por el Río de la Plata , si bien más largo, era para conocer otros lugares de pesca (Martín García , playa honda , bajos del temor) aprovechando un día atípico para el río , un aceite, pudimos avanzar sin inconvenientes, haciendo algunas pruebas, viendo que la pesca era parecida a los días anteriores y que una tormenta eléctrica se acercaba raudamente decidimos marchar de regreso,
igualmente nos agarro el agua y gracias a la pericia y conocimiento de nuestro anfitrión nos salimos de los canales marcados con palos que surcan los bajos de temor, y acortamos por los bancos de arena navegando en 40 cm de agua (gracias al truker y el power del motor). como después habíamos dejado atrás la tormenta Eduardo nos llevo a recorrer un poco por San Fernando, Estudiante Grande (su pago chico) hasta llegar nuevamente al Paraná de las Palmas y de allí a la guardería; en toda esta recorrida por supuesto que si bien uno ya conoce no deja de sorprendernos, el paisaje del rio con todas las particularidades , la lancha de pasajero, la lancha almacén , las casas fastuosas de fin de semana , las casas comunes de los pobladores comunes y esos cargueros de dimensiones que te hacen parecer una hormiga cuando pasan al lado y todo esos yates , botes de todo tipo que para los que nos apasiona la náutica no nos alcanzan los ojos para ver tanto. Luego de despedirnos de nuestro anfitrión con en enorme agradecimiento por todo nos dispusimos al regreso. Excursiones de
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