Tercera Usina... pesquero de aguas cristalinas

Por Pablo Luis Pfeiffer

A 106 kilómetros de la ciudad de Córdoba en dirección sur, por ruta nro. 36, nos encontramos con la localidad de Almafuerte. Unos kilómetros mas adelante si rumbeamos para el oeste nos vamos a topar con un dique de aguas cristalinas denominado Tercera Usina o Ing. Benjamín Reolín. Este paraje ubicado entre Almafuerte y Embalse Río tercero (entre la Segunda usina y Piedras moras desde el punto de vista hidrográfico) goza de una tranquilidad y una naturaleza virgen que solo es alterada por la actividad de los trabajadores de la usina eléctrica, por el ir y venir de camiones de una cantera dedicada a la extracción y molienda de piedras, y los pocos pescadores que acuden al sector.

Sus aguas cristalinas hicieron de este ámbito el lugar elegido para quienes desarrollan la actividad del buceo junto con Cerro Pelado son dos espacios referentes de dicha actividad. Ese iba a ser nuestro próximo destino, y para tal fin nos pusimos en contacto con nuestro hombre de confianza en la zona, Mauricio Ventura, quien nos acompañó al camping de su amigo Hugo Daniel Tejerina, persona que esta trabajando actualmente por agregar mayores comodidades. 

Una vez en el lugar constatamos la calidad del agua, lo hermoso del lugar y la abundante carnada disponible en sus aguas
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En esta oportunidad el relevamiento constaba de dos días… en el primero íbamos a pescar de costa con carnada y en el segundo nos embarcamos para recorrer sus parajes en busca de la hoplias malabaricus y alguna otra especie. 

El primer día solo pescamos una pequeña tararira que tomó una mojarra que utilizamos como carnada viva, en solo un par de horitas de pesca por la tarde. Al segundo día comenzamos a recorrer el espejo de agua, visualizamos sus hermosos parajes, y nos dirigimos al sector denominado “Arroyo Quebracho” donde hicimos nuestra primera parada. La primer respuesta de pique la dio una de las especies mas abundantes en el dique, un bagre que con mucho vigor quebró la tranquilidad hasta ese entonces imperante en el lugar 

 
Luego de eso, nuestro guía Mauricio visualiza una tararira de buen tamaño en una bahía, le tira el señuelo en dirección a donde iba a pasar el pez, y de inmediato siente el golpe en su caña, con mucha determinación este ejemplar toma el engaño y termina destruyendo el anzuelo y ganando su libertad a la fuerza y muy a pesar de la resignación de nuestro amigo guía que había hecho todo bien para merecer la captura.
Luego comenzaron las capturas, con carnada y artificiales en menor medida. Nos encontramos con dos pescadores locales que habían hecho una buena tarea con carnada viva, nos relataron sus secretos y continuamos el recorrido por los distintos sectores que conforman este ámbito.
 
Una característica del dique- como lo venimos señalando- es la trasparencia de sus aguas, y ello dificulta mucho la actividad de la pesca, ya que el pescador es muy fácil de observar… y esto dificulta el engaño al pez. Por tal motivo la pesca con carnada  es mucho mas eficaz ya que los artificiales tienen que ser muy buenas imitaciones o bien estar bien presentados para tener éxito, en un sitio donde NO visualizamos ese frenesí alimentario que vemos en otros espacios que genera poco análisis a la hora de tomar nuestros artificiales por parte del pez, debido a la competencia entre los individuos de la misma especie.

Por tal motivo al atardecer es la mejor hora para pescar, y la carnada viva (mojarrones y dentudos) la mejor opción que toman los lugareños.

Para obtener carnada basta ponerse en la costa con una pequeña boyita y el típico aparejo mojarrero de anzuelo mosquito y lombriz de carnada. Hay mucha mojarra y dentudos, de buen tamaño y siempre es bueno elegir ejemplares lo mas grandes posibles y mantenerlos vivos. Esa selección previa se hace para tratar de incentivar el pique de la tararira por sobre el del bagre, y para mantener vivo nuestro engaño es menester encarnarlo por la cola sin afectar órganos vitales que lo lleven a una muerte inmediata. De esa manera se logra una carnada muy eficaz, en movimiento y generando la atracción del depredador que acecha esas aguas.

Aconsejan los lugareños arrojar lo mas lejos posible nuestros aparejos en horas de la mañana y  mediodía, pero cerca de la costa –no mas de 20 mts- al atardecer.

Reflexión final:

Estuvimos en un excelente lugar, ambiente sano, de gran belleza paisajística y poco conocido para aquellos que no son del lugar. Sitio de grandes tarariras, infinidad de bagres, con pocos pejerreyes (pero grandes) y sin lugar a dudas un espacio para visitar, cuidar y disfrutar.